12496397_501738540014292_6722466304654478383_oElena Fernández Castaño
Entrenadora de porteros del Unión Adarve de 2ªB. Nos cuenta un poco cómo he llegado hasta aquí y en qué le ha ayudado su experiencia como jugadora.

Empezando por esto último, que es un poco la parte más fundamental de por qué estoy en el Adarve, he de decir que mi carrera futbolística no ha sido un camino de rosas precisamente. De hecho, ya he comentado en varios medios que tuve que dejar de jugar por culpa de las lesiones, en este caso de hombro. Pero aun así, no puedo negar que me siento afortunada de haber vivido tanto lo bueno como lo malo que me ha dado este deporte.

Con sólo 16 añitos, paso de categoría juvenil en el Atlético de Madrid Féminas, a “jugar” en el primer equipo. Y lo pongo entre comillas porque, evidentemente, mi rol era claramente de segunda portera. Pero gracias al entrenador y a las compañeras que tenía, no sólo aprendí mucho sobre fútbol, sino que también empecé mi maduración tanto como jugadora como persona, lo cual agradecería enormemente con el paso del tiempo.

Para aquél entonces yo ya tenía clarísimo que iba a estudiar INEF, así que era literalmente una esponja absorbiendo información constantemente, tanto de mi entrenador de porteras como del preparador físico y del entrenador. En ese año me llamaron de la selección madrileña y de la selección española, además de acabar jugando yo en liga por lesión de la portera titular. Podéis imaginaros el momento de subidón que estaba viviendo con sólo 17 años.
Conseguimos el Campeonato de España Sub-18 con la madrileña y ese verano me llamo la española para ir al Mundial sub-17 de Trinidad y Tobago en 2010. Puedo decir que es la mejor etapa que he podido vivir como futbolista. Sentirte profesional, algo que por aquél entonces era impensable en España siendo mujer. Además de tener el privilegio de entrenar todos los días, durante dos meses, con un grande de la portería como Manolo Amieiro y con compañeras como Lola Gallardo. Al final el aprendizaje doble que yo iba adquiriendo era impresionante.

Pero como dicen, todo lo bueno se acaba, y a mí se me acabó al volver del mundial. Ya estando en Trinidad y Tobago empecé con alguna molestia en el hombro, de un problema que había tenido anteriormente entrenando con el Atleti. Dos meses después de haber vuelto, la molestia intermitente empezó a ser continua. Aun así yo seguía y 12356653_493833227471490_8470800079830489719_oseguía porque ni loca quería parar, hasta que ya un día, a punto de salírseme el hombro, decidí que hasta aquí.
Lo que vino después ya no fue tan maravilloso como lo vivido un año antes. Primera operación de hombro, el Atleti rescinde mi contrato un día antes de la misma…es decir, que me quedo “compuesta y sin novio” con 18 años y sin ser nadie en el fútbol. Pero bueno, contra todo pronóstico, desde el propio Hospital llamo al entrenador de porteras del Rayo Vallecano para contarle mi situación y que si necesitaban una portera en el filial. Así es como empecé mi andadura por Vallecas, al día siguiente de haberme quedado sin nada.

De los 5 años que he estado en el Rayo, sin duda me tengo que quedar con el que ganamos la liga de Segunda División Femenina en la temporada 2014-2015. Pero no por haber ganado la liga en sí, que también, si no por todo el calvario que tuve que vivir durante los dos años anteriores. Pensad que llego al Rayo lesionada en Agosto de 2011, por lo que no puedo competir hasta enero-febrero del 2012. La cosa es que en la pretemporada siguiente (2012-2013), que estaba haciéndola con el primer equipo con vistas a quedarme en él, volví a hacerme daño en el hombro. Esto supuso el volver a parar y estar haciéndome pruebas e infiltrándome hasta diciembre de ese año, que ya el medico decide volver a operarme por segunda vez. Pero bueno, lejos de acabar todo, tienen una complicación en quirófano y me acaban cerrando sin poder arreglar nada. Tengo que esperar un mes hasta tener las pruebas necesarias para entender que había pasado y así operarme por tercera vez, esto ya en Enero de 2013.

Finalmente consiguen arreglarme el hombro y ya puedo volver a empezar otra vez con el proceso de readaptación. En principio, podía estar jugando en mayo de ese año (2013), pero tengo una recaída y me obliga a alargar la recuperación hasta verano. Además, el entrenador me comunica que no me hará ficha hasta saber si estaba bien con el hombro o no. Asique me quedo sola en verano, gestionándome yo misma mi propia recuperación (gracias a lo que había ido estudiando en la carrera) junto con mi fisio y mi psicóloga deportiva, con la única mentalidad de llegar en agosto a la pretemporada y estar como un auténtico avión.
Al final me hago con el puesto de titular (siendo 3 porteras y yo llegando de una lesión y sin ficha). Y ese año acabamos ganando la liga, siendo el mejor año para mí a nivel deportivo en cuanto a sensaciones en portería, a disfrute del fútbol y a nivel propio. Esos años aprendí que una lesión puede llegar a ser maravillosa si la enfocas de la forma adecuada. Yo supe ser constante y no desviarme del objetivo ni un poquito. Y al final lo conseguí.

Dos años después, tuve que dejar el fútbol por el hombro, pero supe ver rápidamente la alternativa. Era mi último año de carrera, me había enfocado muchísimo más en el entrenamiento de porteros, llegando a hacer prácticamente todos los trabajos sobre ese tema. Y además había empezado las prácticas como entrenadora de porteros con el Rayo Vallecano de 3ª División. Evidentemente estaba allí para aprender, pero tuve la grandísima suerte de que me dejaran hacer cantidad de cosas con los porteros durante los 8 meses que estuve allí. En ese momento me vinieron a la mente todos los aprendizajes que había ido adquiriendo con los diferentes entrenadores que he tenido,10452338_372618326259648_1590762246343769840_n me llegaban los conocimientos que había ido adquiriendo de la carrera y las aplicaciones que había ido dándoles mientras trabajaba con porteros en un club de barrio. Todo eso que yo había ido aprendiendo y aplicando desde los 16 años, me hizo sentirme como una más del cuerpo técnico. En definitiva, me hizo entender que, por qué no, yo podía llegar también a entrenar porteros en Tercera, 2ªB, 2ª ó incluso Primera División. En ese momento me sentí capacitada para desempeñar ese papel de forma correcta, profesional y sobre todo con mucha pasión por ello. Así que me puse manos a la obra. Presenté mi TFG (que también trataba sobre porteros) para optar a la Matrícula de Honor y me empecé a mover por clubes de Tercera, División de Honor Juvenil, Segunda B…. y no me fue bien. La verdad es que me decepcioné un poco. Hubo un caso claro con un club que a día de hoy no entiendo muy bien que ocurrió y por qué tras darme el OK, pasaron literalmente de mí. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, acababa de terminar la carrera, no podía cundirme el pánico por algo así. Empecé en un club de barrio otra vez con porteros y aparte con un equipo juvenil femenino como entrenadora principal.

Y ese año de transición, en el que yo pensaba que estaba dando un paso atrás, resultó ser mi trampolín a la Segunda División B. Reconozco que me costó mucho ese año tener ilusión por entrenar a los porteros, porque no lo consideraba como un reto (ya había estado entrenando a porteros en un club así durante 4 años), aunque al final, es algo que me acaba saliendo solo. Con lo que sí tenía ilusión era con el juvenil femenino, teniendo una implicación del 200%, lo que al final sería recompensado.

Decir que estoy en el Adarve por enchufe son palabras mayores. Habrá quien lo piense y por supuesto que es libre de pensarlo. Mi versión es que tuve un poco de suerte y mucho trabajo. Porque una cosa es llegar y otra cosa es mantenerte. Y aquí estoy todavía. Gracias a aprender de todos los profesionales que me han rodeado y acompañado en mis años de futbolista. Gracias a aplicar conocimientos de la carrera con porteros o en propios trabajos de la carrera. Gracias a tener que ser constante, a no rendirme, a caerme y levantarme más fuerte, a superar una-dos y hasta tres barreras, a querer ser mejor cada día. Gracias a la ilusión que tengo por este deporte, por este puesto y por estos jugadores.

Esta es mi historia. Por esto estoy donde estoy, soy lo que soy y seguiré luchando por mantenerme ó mejorar. Puede que tropiece, pero para volver siempre hay tiempo.

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